continua pandereta!. Joaquín Turina.
Uno de los tópicos sevillanos más repetidos es el referente a las contradicciones intrínsecas en la Madrugada del Viernes Santo. Seguro que es así. Pero pocas veces nos centramos en la verdadera antítesis que late entre la Fiesta y la Tristeza. Como escribiese el propio autor de la marcha "Noche del Jueves al Viernes Santo" perteneciente al drama lírico "Margot", el fondo del sentimiento andaluz es triste.
En todo caso podríamos hacer un juego de palabras: "el fondo del sentimiento del Andaluz es triste".
Aunque las cosas por aquí arriba van mejor de lo que yo hubiese podido esperar, no puedo evitar que me invada La Tristeza. Tampoco ayuda el último reducto romántico que constituye el transitar de la Virgen de Montserrat por la plaza del Molviedro, un Viernes Santo, a los sones de Maestro Tejera. Pero son imágenes que no puedo dejar pasar, una y otra vez. La suavidad con la que se desliza la última Gran Revelación o la última Verdad que perdurará tantos años.
A ciertas edades ya no funcionan las racionalizaciones. Ni siquera te empeñas en engañarte o en consolarte. La realidad es la que es y punto. Como ese trasfondo triste y melancólico de un regreso tan lejano. Hoy me invadió La Tristeza.
Hoy por fin asumí, una realidad, que no me gusta, pero que no se puede cambiar y que tampoco va a dejar de ser lo que es. Aunque sea una renuncia a cosas que siempre quise tener. Aunque signifique una resignación difícil de soportar.
Al menos siempre nos quedará la primavera, un Viernes Santo, una plaza céntrica y una obra de Turina que nos reencuentra con el trasfondo del sentimiento andaluz: La Tristeza.
