lunes, agosto 04, 2008

En olor de multitudes.

Hablan de bodas y apaño, como si aquello no fuese lo uno y lo otro. En esos ámbitos no se distingue porque no hay que distinguir. El amor siempre fue algo de plebeyos, ya ni eso. La galería manda e impone, todo muy inglés.

Luego está el sitio, casi maldito, todo lo que por allí empieza mal acaba. "Se casaron en olor de multitudes" dice la crónica. Esa ciudad siempre tan cortesana, "vivan las caenas". Olor que no loor. Los sudores, el verano y un vaporoso ambiente irrespirable.

Por ella decidió X o Y, quizás años y años de prejuicios, esos de los que moriremos esclavos. El otro ni decidió. Le daría lo mismo. Todos felices hasta que se empieza a exigir lo que nunca se prometió, a mezclar el amor con "otros negocios". Se suponía que ella nunca exigiría que la quisiese y el otro esperaba que ella nunca le exigiría que la quisiese.

Pero se jodió el guión y la niña se casó enamorada. Gran error. Mezclar la Disney con las cosas de comer. Con los años aquello no terminó en tragedia casi de milagro. Ahora son coherentes. Él sigue a lo mismo y ella a otra cosa. Cada uno por su lado, pero siempre coherentes. Uno no elige porque no se trata de elegir. La otra sigue en el Siroco, pensando que cuando habla el Siroco es más libre que cuando hablaba aquella educación de "la señorita pepis".

Algunos se escandalizan porque uno de los contrayentes esté en negociaciones con una de las convidadas. "Qué pensará la exmujer, cuando se casaba con ella le gustaba una de las invitadas". Y no es eso. Se trata del concepto de fungible. A ese le daba igual X o Y. Se podría haber casado con al menos 20 de las invitadas. Daba lo mismo. No se trata de amor. Eso se queda para aquella fulana que "mami" nunca quiso.

Cada uno por su lado y todos felices. Duró 11 años y no terminó en tragedia. Eso es lo que importa. Todos felices. Gente coherente. Otros por ahí se inventan películas. No se trata de eso, cada cual decide cómo vivir y cuando lo pone en práctica. Y todas las opciones son respetables.

Todos felices y eso es lo que importa. Gente corriente.