
No sé porqué, pero no me sale hablar de ti. Ni siquiera es que no quiera presumir de aquello que puedo perder. No es que tenga miedo a sacar pecho para que me lo partan. No. Además, no perdería nada, todo fue real. Me quisiste, te quise, es una realidad que ya nadie nos podrá quitar. Nunca perderé eso, nunca. Habré estado contigo, con una chica maravillosa por la que cualquier tío se cortaría la mano, eso nadie me lo podrá quitar ya, por eso no tengo miedo a presumir.
Pero no es eso. Quizás sea que aún ignoro la respuesta a mi pregunta, porque ni tú misma la tienes. Aún ignoro tu identidad, tu impronta, tu pasado. Aún ignoro demasiadas cosas. Quizás porque no necesite preguntar para saberlas, quizás porque llevo muchos años sabiendo la respuesta. Aún ignoro porqué aquel día, sólo viéndote, supe que eras tú. Aunque haya sido esa bendita duda la que me haya forzado a estar contigo.
Porque te empeñas en negar con tus palabras aquello que mis ojos afirman sin dudar. Desdices una y otra vez todo lo que llevo años sabiendo de ti. Te empeñas en ser el personaje que nunca fuiste, como avergonzándote de ti, haciéndote de menos en una especia de humildad mal entendida. Parece que te gusta disfrazarte para que tu odiada perfección te resulte soportable
No me sale hablar de ti. No se trata de ignorancia ni tampoco de incapacidad. No me sale. No se trata de miedo, porque yo no tengo miedo a que dejes de quererme porque pedir que TÚ me quieras toda la vida es una exageración ilimitada.
Yo sólo tengo miedo a que realmente no seas tú ésta que habita en mi mente, a que algún día todo se convierta en una gran impostura.
Pero no me sale hablar de ti, porque no quiero perder ni un segundo en palabras vanas. No quiero perder mi tiempo escribiendo frases huecas. Aunque nunca fui de palabra fácil. Porque no me quiero entretener en hablar de todo lo maravilloso que me ha ocurrido. Porque sólo quiero vivirlo, sólo quiero disfrutarlo, cada segundo, sin perder ni una sola milésima en loas inútiles. Quizás porque puede que nada sea parasiempre y quiero quemar mi tiempo contigo, sin desperdiciar ni una sola gota. Porque no quiero malgastar mi tregua en fábulas infames.
Yo no tengo miedo a perderte, sólo a dilapidar mi nueva vida en fundamentos estériles. Porque nunca me has dicho que me vayas a querer siempre y he de vivir cada segundo como si fuese el último.
Porque no tengo miedo a quemarme, porque sé lo que he vivido, sé cómo me hablas, sé que tengo aquello que siempre negué como de reiteración posible. Por eso, porque he tenido mucha suerte y la lotería no me puede tocar otra vez. Porque lo que nosotros tenemos no es lo que como amor define la gente. Porque ni siquiera es simplemente eso, porque lo es todo, porque es más aún, porque supera lo que afirmé como inigualable.
Aunque haya un calvo rondándote, que quizás me traiga otro boleto ganador, porque sé lo que tengo contigo y no quiero que lo prostituyan mis palabras.